La trabajadora social y agente de igualdad del Centro Municipal de Información a la Mujer de Huéscar repasa los avances del proyecto «Huéscar Corresponsables», una iniciativa clave de coeducación, conciliación y reparto de cuidados en el norte de la provincia de Granada
En el marco de la Jornada de Corresponsabilidad y Políticas Públicas de Igualdad, organizada por la Diputación de Granada el pasado 7 de octubre, María del Carmen Nieto Romero expuso la trayectoria y buenas prácticas desarrolladas en el municipio de Huéscar. Maricarmen es trabajadora social y agente de igualdad del Centro Municipal de Información a la Mujer de Huéscar y repasó en la jornada de la institución provincial los avances del proyecto «Huéscar Corresponsables», una iniciativa que transforma el ocio estival infantil y juvenil en una herramienta clave de coeducación, conciliación y reparto de cuidados en el norte de la provincia de Granada. Para la especialista, garantizar recursos de conciliación con perspectiva de género no solo alivia la sobrecarga de las familias durante las vacaciones escolares, sino que sienta las bases de una sociedad rural más equitativa e inclusiva.
Tres décadas de trayectoria y la apuesta por los veranos corresponsables
Durante su intervención, María del Carmen Nieto explicó que el Centro de Información a la Mujer de Huéscar acumula 29 años de labor continuada en materia de igualdad y coeducación. No obstante, destacó que durante los últimos tres años el trabajo se ha intensificado de forma decisiva gracias a las subvenciones facilitadas por la Diputación de Granada para el desarrollo de proyectos locales.

El equipo municipal decidió volcar de manera prioritaria estos fondos en el periodo estival. Según argumenta la técnica, el verano constituye un momento especialmente crítico para los hogares rurales, al finalizar el calendario escolar y reducirse sensiblemente las alternativas de cuidado, dificultando la compatibilidad de las jornadas laborales y personales de las familias: «Nos centramos en los últimos tres años, aunque el tema de corresponsabilidad lo llevamos trabajando en el centro hace más de veinte. Nosotras lo hemos dedicado a trabajar en el verano, que es cuando los niños y niñas se quedan sin los recursos educativos y a las familias les cuesta más trabajo compatibilizar el horario laboral con el personal».

Coeducación transversal: del autobús de la igualdad a las semanas temáticas
Al detallar las dinámicas implementadas, M. Carmen remarca que el elemento diferenciador de las actuaciones impulsadas en Huéscar reside en la incorporación transversal de la perspectiva de género en cada actividad de ocio, «Las actividades que se organizaron desde el centro en el programa Corresponsables llevan incorporada la perspectiva de género; todas ellas llevaban un objetivo y un fin».
En el primer año de implantación, el programa se estructuró en talleres vespertinos orientados a menores y jóvenes de entre 6 y 16 años. Se abordaron cuestiones como el reparto equitativo de las tareas domésticas, los juegos no estereotipados y la orientación académica y profesional libre de sesgos de género con la población adolescente. Como hito de esa edición, la responsable del CIM recordó una excursión a un parque acuático que logró convocar a 55 participantes de un amplio rango de edad, aprovechando activamente el trayecto de hora y media en autobús desde Huéscar para llevar a cabo dinámicas de grupo coeducativas: «Conseguimos llenar un autobús de 55 chicos y chicas jóvenes, un éxito porque es difícil que participen los más grandecillos, y aprovechamos esa hora y media en el autobús hasta llegar al lugar destinado para trabajar dinámicas de grupo y la perspectiva de género de forma lúdica».
Posteriormente, la iniciativa evolucionó hacia una escuela de verano matinal dirigida a la infancia de 3 a 12 años, organizada a través de 11 semanas temáticas. Entre sus ejes principales, destacan la visibilización de las mujeres en la ciencia y la prevención de las violencias machistas mediante talleres centrados en la tolerancia, el respeto mutuo y la diversidad. «No es una escuela de verano al uso donde solo van a divertirse; transmitimos valores a través de todas las actividades que llevamos a cabo».
La pedagogía de «las gafas violetas» y los buenos tratos
Al analizar el impacto educativo sobre la infancia, María del Carmen Nieto enfatizó la rapidez y fluidez con la que niños y niñas asimilan los conceptos de igualdad en comparación con la población adulta. A través de metodologías participativas como la dinámica de «las gafas violetas», la infancia aprende a cuestionar los roles tradicionales y a aplicar criterios corresponsables en su día a día, «Te sorprende cómo los niños y niñas de forma tan fácil entienden por qué se deben poner las gafas violetas para comprender cómo actuar en las dinámicas y en el día a día».

En materia de prevención, el centro aborda la erradicación de la violencia de género desde la cultura del buen trato, articulada en el taller «la magia de los buenos tratos». «Trabajamos la violencia de género a través de ‘la magia de los buenos tratos’, abordando cómo compartir con compañeros y compañeras buenas palabras, reconocimiento y aceptación de la diversidad. Todo eso al final cala en los menores y tiene un resultado positivo», comenta Maria del Carmen. Asimismo, la especialista reflexiona sobre la importancia de iniciar esta sensibilización desde las edades más tempranas, señalando que aunque la personalidad tiende a consolidarse a partir de los 7 u 8 años, las dinámicas de aprendizaje en la primera infancia actúan como estímulos permanentes.
La realidad rural: distancias, jornadas partidas y compromiso institucional
En sus conclusiones sobre la jornada provincial celebrada en la Diputación de Granada, María del Carmen valoró la articulación entre el marco teórico formulado por ponentes como Teresa Jurado Guerrero y el intercambio directo de buenas prácticas entre municipios. A su juicio, estos encuentros resultan esenciales para empatizar con realidades territoriales compartidas, renovar metodologías de trabajo y llevar soluciones efectivas a la ciudadanía rural.
Tratando sobre los retos específicos del ámbito rural en el norte de la provincia, Nieto pone el foco en la lejanía física respecto a la capital granadina y en la prevalencia de jornadas laborales partidas en el municipio: «En las zonas rurales el trabajo no siempre tiene horario de 8 a 3 y las jornadas laborales están partidas. Las familias necesitan recursos para compatibilizar el trabajo fuera de casa con el de dentro», explica.
La técnica señala que a diferencia de los entornos urbanos, donde existe una mayor oferta privada de ludotecas o actividades extraescolares, los municipios pequeños disponen de recursos más acotados, lo que exige una implicación pública garantizada para asegurar servicios de conciliación accesibles. Su reivindicación es que la propia ciudadanía continúe demandando estas prestaciones coeducativas. «Sería muy positivo que las propias familias demandaran todavía más ese servicio y exigieran la incorporación de la perspectiva de género en todas las acciones. Cuando los niños y niñas llevan las actividades a sus casas, las mamás y papás ven lo que están trabajando y se abre también esa conciencia corresponsable en el hogar».


