Nacida en Granada y profundamente vinculada a Almuñécar y La Herradura, M. Carmen Reinoso ha construido su trayectoria profesional y política con una fuerte vocación hacia el servicio público. Hoy, como diputada de Igualdad y Corresponsabilidad, apuesta por una transformación profunda basada en la corresponsabilidad, la educación en igualdad y el empoderamiento de las mujeres de la provincia.
Para empezar, nos gustaría conocerla un poco más en el plano personal. ¿Dónde vive actualmente y qué lugar ocupa Granada —como provincia y como territorio vital— en su día a día?
Vivo en Almuñécar, en plena Costa Tropical de Granada. Nací en Granada capital, donde residía toda mi familia materna, pero siempre he vivido en Almuñécar, un lugar al que estoy profundamente unida. Me siento muy granadina y orgullosa de formar parte de una provincia tan diversa y rica, tanto en lo humano como en lo territorial, aunque también con importantes retos por delante.
Soy una enamorada de mi tierra, de Almuñécar y La Herradura. Estudié en la Universidad de Granada y he tenido la suerte de poder desarrollar mi vida profesional en el lugar que amo. Soy funcionaria del Ayuntamiento de Almuñécar, actualmente en excedencia por mi cargo público, y una firme defensora del municipalismo y de una política cercana, pegada a la realidad de las personas.
¿Cómo es su entorno familiar y de qué manera ha influido en su forma de entender la igualdad y la corresponsabilidad?
Procedo de una familia numerosa: soy la quinta de seis hermanos. Hoy también tengo una familia numerosa a la que adoro profundamente. Me crié en un entorno familiar tradicional, donde desde pequeños aprendimos que todas las personas debíamos colaborar y asumir responsabilidades.
Actualmente, mi marido está jubilado y es quien se ocupa mayoritariamente de las tareas del hogar, de la compra y de la cocina. Esta experiencia vital refuerza mi convicción de que la familia es un pilar fundamental para educar en corresponsabilidad, una corresponsabilidad que no solo es justa, sino que enriquece a todos sus integrantes.
Más allá de la política, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre?, ¿qué aficiones le ayudan a desconectar y a mantener el equilibrio personal?
Disfruto especialmente del tiempo en familia y con los amigos. Me gusta practicar senderismo, bicicleta de montaña, natación y deportes acuáticos. La lectura y la música también ocupan un lugar importante en mi vida.
Me encanta caminar por la montaña y por los acantilados junto al mar, un entorno que me aporta calma y energía. Además, intento participar siempre que puedo en la amplia agenda sociocultural de Almuñécar y La Herradura.
Si tuviera que definirse con tres rasgos personales que la acompañan tanto dentro como fuera de la institución, ¿cuáles serían?
Servicio, compromiso y responsabilidad.
Trayectoria profesional
Antes de asumir la responsabilidad como diputada, ¿qué hitos o experiencias han marcado su recorrido laboral?
Soy Trabajadora Social y comencé mi trayectoria profesional hace aproximadamente 37 años, desarrollando mi labor en municipios como Jete, Otívar, Lentegí y Almuñécar. Desde el año 2007 soy concejala del Ayuntamiento de Almuñécar y, desde 2011, he asumido delegaciones como Servicios Sociales, Igualdad, Familia y Educación Infantil, áreas que han marcado profundamente mi trayectoria.
¿Había en su trayectoria previa un vínculo claro con las políticas de igualdad, el ámbito social o la gestión pública?
Sí, de forma muy clara. Toda mi vida profesional ha estado vinculada al ámbito social y, especialmente, desde que asumí la Delegación de Igualdad en el Ayuntamiento de Almuñécar en 2011. Desde entonces, y hasta la actualidad, he trabajado de manera continuada en políticas de servicios sociales, igualdad, familia y educación infantil en Almuñécar y La Herradura.
Mirando atrás, ¿qué aprendizajes de su vida profesional anterior le resultan hoy más útiles para el desempeño de su cargo?
Toda mi trayectoria profesional y política es, sin duda, una base fundamental para el desempeño de mi cargo actual. Considero esencial aprender y participar activamente en las actividades que se impulsan desde el área, aunque no siempre sea posible estar en todas.
Me han enriquecido enormemente las profesionales con las que he tenido el privilegio de trabajar en Almuñécar, así como los compañeros y compañeras de otros municipios de la provincia. También he aprendido —y sigo aprendiendo— de las concejalas y concejales de toda la provincia de Granada, de su dedicación, su compromiso y su firme defensa de las políticas de igualdad y de las políticas sociales.
Acceso al cargo y proceso institucional
¿Cómo llega Mari Carmen Reinoso a ser diputada de Igualdad y Corresponsabilidad en la Diputación de Granada?
Llego por nombramiento del presidente de la Diputación de Granada, Francisco Rodríguez Guerrero, a quien siempre agradeceré la confianza depositada en mí, así como por la confianza de mi alcalde, Juan José Ruiz Joya, que ha sido clave en este proceso.
Para la ciudadanía que no siempre conoce el funcionamiento interno de las instituciones, ¿qué proceso se sigue para acceder a una diputación provincial?
Tras las elecciones municipales, los concejales y concejalas electos acuden a la sede del partido judicial, donde se celebra la elección de los representantes en la Diputación Provincial. En función de los votos obtenidos, a cada partido le corresponde un número determinado de diputados.

En el caso de la Costa Tropical, corresponden dos diputados al Partido Popular. En esa votación resultaron elegidos Antonio Mancilla y Nicolás Navarro. Yo figuraba como primera suplente, a propuesta de mi alcalde. En noviembre, tras la dimisión de Nicolás Navarro al ser nombrado viceconsejero de Sanidad y Consumo, me correspondió asumir el acta de diputada y representar a la Costa Tropical en la Diputación, incorporándome al equipo de gobierno provincial.
¿Qué supuso para usted, a nivel personal y político, asumir esta responsabilidad?
Ha supuesto un gran cambio en mi vida, tanto personal como política. Cada día es un reto que afronto con enorme ilusión y sentido de la responsabilidad. Continúo trabajando a nivel municipal en Almuñécar y La Herradura, lo que exige una mayor organización y una gestión muy cuidadosa del tiempo.
Tengo la suerte de contar con grandes profesionales que facilitan enormemente el trabajo, así como con excelentes compañeros y compañeras en los equipos de gobierno, tanto municipales como provinciales. Mi objetivo es poder seguir compatibilizando ambas responsabilidades y continuar trabajando con cercanía y compromiso.
Igualdad y corresponsabilidad: un binomio político
La delegación que dirige une dos conceptos fundamentales: igualdad y corresponsabilidad. ¿Por qué considera importante que vayan de la mano?
La Diputación de Granada cuenta con una trayectoria amplia y consolidada en el desarrollo de políticas de igualdad, con más de treinta años de trabajo continuado en ámbitos tan diversos como el social, el político, el laboral, el cultural o el educativo. Este recorrido nos ha permitido constatar avances significativos para las mujeres en múltiples áreas, pero también nos obliga a ser honestas: el análisis de la realidad sigue arrojando datos, comportamientos y actitudes que evidencian que las desigualdades entre mujeres y hombres persisten.

Por ello, consideramos que las políticas de igualdad siguen siendo imprescindibles. No solo para corregir brechas materiales, sino para transformar los valores que sostienen y legitiman la subordinación de las mujeres y de todo lo asociado a lo femenino. Un sistema que, además, también limita a los hombres, ya que, aunque parten de una posición social más ventajosa, ven igualmente condicionadas sus vidas por un modelo basado en la desigualdad de oportunidades y de trato.
Desde esta perspectiva, apostamos por una transformación social profunda, que actúe desde la base. Y en ese camino, la corresponsabilidad y la conciliación de la vida personal, familiar y laboral se convierten en pilares fundamentales. Trabajar estos ámbitos contribuye no solo a mejorar la situación de mujeres y hombres, sino también a elevar su calidad de vida y su bienestar integral: emocional, mental y psicofísico.
¿Qué significa, en términos prácticos y políticos, hablar de corresponsabilidad hoy en nuestra provincia?
Hablar de corresponsabilidad exige pasar del discurso a la acción. Significa concretar propuestas, planes y proyectos que se traduzcan en iniciativas reales: talleres, actividades educativas y programas que fomenten un modelo coeducativo, libre de estereotipos sexistas y de actitudes violentas, dirigidos al conjunto de la ciudadanía.
Nuestro objetivo es avanzar hacia una socialización que, desde la infancia, promueva el reparto equilibrado de las tareas domésticas y de los cuidados, entendidos como una contribución al bien común de las familias y de la sociedad. Este trabajo tiene un impacto directo en la mejora de la calidad de vida de las mujeres de la provincia y, por extensión, en la de las familias en toda su diversidad.
La corresponsabilidad implica que todas las personas, con independencia de su género, puedan disfrutar de las mismas oportunidades y del mismo trato, y dispongan de tiempo propio para su desarrollo personal, compatibilizando sus necesidades con las familiares y laborales. Favorecer este equilibrio es también una vía clara para el empoderamiento individual y colectivo de las mujeres y para el ejercicio pleno de la ciudadanía.

Desde la delegación desarrollamos numerosas actividades en centros educativos y con población general orientadas a desmontar los roles y estereotipos tradicionales que perpetúan la desigualdad. Apostamos por demostrar, de forma colectiva, las ventajas de aprender y saber “de todo”, sin etiquetas de género. Eso es corresponsabilizarse: hacerse cargo de un proyecto común, ya sea el hogar, la familia o la pareja.
Este enfoque se refuerza con un trabajo específico sobre nuevas formas de entender la masculinidad y la feminidad, basadas en la igualdad real y efectiva. Además, a través del Plan “Granada, una provincia corresponsable”, impulsamos una línea de subvenciones que permite a los municipios desarrollar medidas concretas en esta materia. Ludotecas, escuelas de verano y otros recursos de cuidado no solo facilitan la conciliación, sino que mejoran la calidad de vida, generan empleo y fortalecen el tejido social del territorio.
¿Cuáles son los principales retos que detecta en Granada en materia de igualdad y reparto equilibrado de los cuidados y las responsabilidades?
Los retos son diversos y están profundamente interrelacionados. Uno de los más significativos es la realidad demográfica de la provincia: la mayoría de los municipios cuentan con menos de mil habitantes y disponen de recursos e infraestructuras limitadas. Esta situación está directamente vinculada al fenómeno de la despoblación rural.
La falta de oportunidades laborales y de recursos para la conciliación empuja a la población joven a trasladarse a núcleos urbanos mayores, lo que debilita el desarrollo de los pueblos. Por eso, la corresponsabilidad y la conciliación son también herramientas clave para fijar población y garantizar el futuro del medio rural.
Desde la Diputación trabajamos en varias líneas que ayuden a revertir la desigualdad y además luchar contra la despoblación en el medio rural. Por un lado, impulsamos recursos materiales y humanos destinados al cuidado y atención de menores de 0 a 16 años: escuelas de verano, campamentos, ludotecas, aulas matinales y comedores escolares. Apoyamos especialmente los proyectos promovidos por entidades locales y organizaciones sin ánimo de lucro que facilitan una mejor gestión del tiempo y fomentan la corresponsabilidad.
Por otro lado, desarrollamos acciones orientadas al cambio de modelos y referentes sociales. Apostamos por repensar qué significa ser hombre o ser mujer hoy, visibilizando y valorando los cuidados, y promoviendo la implicación activa de los hombres en el ámbito familiar. Todo ello acompañado de medidas de sensibilización y prevención de actitudes sexistas.
Asimismo, trabajamos para impulsar a las mujeres de la provincia, visibilizando su talento y sus aportaciones en los ámbitos social, político, laboral y cultural, sin dejar de reconocer el papel esencial que desempeñan como cuidadoras informales, muchas veces a costa de su propio bienestar. Este enfoque se completa con acciones dirigidas al tejido empresarial, mostrando las ventajas económicas, sociales y humanas de adoptar modelos igualitarios y corresponsables.
Objetivos y líneas de trabajo
¿Cuáles son los objetivos prioritarios que se ha marcado al frente de esta delegación?
Los objetivos prioritarios al frente de esta delegación parten de la convicción de que la igualdad debe impregnar de manera transversal la acción pública. En este sentido, uno de los ejes fundamentales es consolidar la perspectiva de género en todas las áreas de la Diputación de Granada, con el fin de diseñar y ejecutar políticas públicas más justas, inclusivas y eficaces, capaces de responder a la diversidad real de la ciudadanía.
Otro objetivo esencial es garantizar que todas las personas, con independencia de su género, puedan acceder a las mismas oportunidades y recibir el mismo trato, favoreciendo al mismo tiempo la conciliación de la vida personal, familiar y laboral desde un enfoque corresponsable. Se trata de avanzar hacia un modelo social que permita compatibilizar los distintos ámbitos de la vida sin que ello suponga una penalización, especialmente para las mujeres.

La delegación mantiene también un firme compromiso con la lucha contra la violencia de género, abordándola de forma integral en todas sus manifestaciones. Esto implica no sólo actuar ante las situaciones de violencia, sino reforzar las políticas de prevención, sensibilización y atención, especialmente en los contextos más vulnerables.
Favorecer el empoderamiento individual y colectivo de las mujeres constituye otro de los pilares estratégicos, entendido como una vía imprescindible para el ejercicio pleno de la ciudadanía. Visibilizar sus aportaciones, reforzar su autonomía y promover su participación activa en la vida social, política y económica resulta clave para avanzar hacia una igualdad real y efectiva.
Asimismo, se apuesta decididamente por fomentar un modelo coeducativo que rompa con los estereotipos sexistas y prevenga las actitudes violentas desde las primeras etapas de socialización. La educación en igualdad se concibe como una herramienta transformadora, capaz de generar cambios profundos y sostenibles en la sociedad.
Mejorar la calidad de vida de las mujeres de la provincia, atendiendo a su diversidad de realidades y circunstancias, es otro de los objetivos prioritarios. Esto implica diseñar políticas sensibles a las distintas situaciones vitales, territoriales y sociales, evitando enfoques homogéneos que no den respuesta a las desigualdades existentes.

Por último, la delegación trabaja específicamente para combatir las desigualdades que afectan de manera particular al mundo rural, donde las brechas de género se intensifican y las oportunidades son más limitadas. En este ámbito, se presta especial atención a la prevención y erradicación de la violencia de género, reforzando los recursos y apoyos en los municipios con menor población y menos infraestructuras.
¿Qué políticas o líneas de actuación considera imprescindibles para avanzar hacia una igualdad real y efectiva en el ámbito local y provincial?
Es imprescindible poner el foco en varias líneas estratégicas. En primer lugar, impulsar la participación activa de las mujeres en la vida local y reforzar el trabajo con jóvenes en relación con los modelos de feminidad y masculinidad que interiorizan.
La sensibilización en igualdad debe dirigirse al conjunto de la población, al tiempo que se incrementan los proyectos específicos, concretos y adaptados a las necesidades de cada municipio. Resulta fundamental tejer redes de igualdad entre municipios cercanos, coordinadas con los agentes sociales, para unir esfuerzos y rentabilizar recursos desde una perspectiva comarcal.
La transversalidad de la igualdad en todas las áreas municipales debe ir acompañada del refuerzo de acciones positivas. También es clave detectar las necesidades específicas de mujeres y hombres de entre 25 y 55 años, un grupo esencial para el futuro de nuestros pueblos, y diseñar proyectos ajustados a sus realidades.
Por último, apostamos por fortalecer el Consejo Provincial de Igualdad como espacio de participación de las mujeres en la vida pública y por reforzar la comunicación y coordinación entre la Diputación y los municipios. Crear espacios de intercambio, diseñar hojas de ruta compartidas y consensuadas es, sin duda, una de las claves para avanzar hacia una igualdad real y sostenible.


