Equipo de Huellas Juviles con Maria del Carmen Reinoso, diputada de Igualdad y Corresponsabilidad, y Julia Ruiz Carazo, dinamizadora del proyecto.

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Juviles recupera la memoria de sus mujeres a través del proyecto Huellas

El proyecto, impulsado por la delegación de Igualdad y Corresponsabilidad de la Diputación de Granada, culmina en el municipio con la presentación de un documental protagonizado por nueve vecinas que rescata la memoria, el trabajo y el legado de las mujeres de Juviles como parte esencial de la historia del pueblo

El municipio de Juviles puso el broche final al proyecto Huellas, una iniciativa impulsada por la Delegación de Igualdad y Corresponsabilidad de la Diputación de Granada y desarrollada en colaboración con el Ayuntamiento, cuyo objetivo es rescatar, preservar y visibilizar la memoria colectiva de las mujeres de los pueblos de la provincia.

La clausura del proyecto a finales del mes de junio sirvió para presentar el documental audiovisual elaborado durante los últimos tres meses junto a nueve mujeres del municipio, auténticas protagonistas de una obra que recoge sus recuerdos, experiencias y vivencias cotidianas, convirtiéndolos en un legado para las generaciones futuras.

Durante el acto, la diputada de Igualdad y Corresponsabilidad de la Diputación de Granada, Maria del Carmen Reinoso, destacó la implicación del Ayuntamiento de Juviles, así como la colaboración del personal político y técnico de ambas instituciones que ha hecho posible el desarrollo de esta iniciativa en el municipio. Asimismo, puso en valor la participación de las mujeres, «cuya generosidad al compartir sus historias ha permitido construir un documento que reconoce el papel esencial que desempeñaron en la vida del pueblo».

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El proyecto Huellas propone un proceso creativo y participativo que busca descubrir las huellas que las mujeres han dejado en sus municipios. A través de la memoria oral — los recuerdos, las costumbres, las canciones y las experiencias personales— recupera un patrimonio inmaterial que durante décadas permaneció en un segundo plano pese a constituir uno de los pilares fundamentales de la vida comunitaria.

En Juviles, ese trabajo ha tomado la forma de un documental en el que las participantes relatan cómo transcurría la vida en el pueblo, marcada por el esfuerzo continuo, el trabajo dentro y fuera del hogar y el cuidado de la familia. Sus testimonios reflejan jornadas interminables dedicadas a las labores domésticas, el campo, la crianza, el cuidado de los mayores y el mantenimiento de la economía familiar, evidenciando una realidad compartida por generaciones de mujeres rurales.

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La obra constituye un homenaje a todas ellas y reivindica el lugar que les corresponde en la memoria colectiva. Mujeres anónimas que, desde la discreción, sostuvieron la vida cotidiana del municipio y contribuyeron decisivamente a su desarrollo mediante un trabajo constante, muchas veces invisible y escasamente reconocido.

El proceso creativo ha estado coordinado por Julia Ruiz Carazo, directora teatral, actriz y pedagoga, encargada de acompañar a las participantes durante las sesiones de trabajo. Su labor ha consistido en escuchar, ordenar y dar forma a los recuerdos compartidos para convertirlos en una narración audiovisual respetuosa con la identidad y la historia de las mujeres de Juviles.

Durante su intervención en el acto de clausura, Ruiz Carazo explicó que el proyecto le permitió realizar un viaje no solo por la geografía de la Alpujarra, sino también por el tiempo. Describió Juviles como un pueblo pequeño, protegido por las montañas y los valles que lo rodean, donde la memoria sigue viva gracias a quienes la conservan y la transmiten.

La directora destacó que, en una localidad de apenas un centenar de habitantes durante el invierno, nueve mujeres acudieron cada semana durante tres meses para compartir su historia y la de tantas otras mujeres que las precedieron. A través de sus relatos apareció una forma de vida basada en la colaboración y el apoyo mutuo, donde las mujeres trabajaban unidas tanto en el hogar como en el campo, cuidaban de sus familias, cultivaban la tierra, atendían a los animales y sostenían la vida cotidiana de la comunidad.

Ruiz Carazo subrayó que en Juviles no existen grandes nombres propios que representen el pasado femenino del municipio porque, precisamente, su historia pertenece a todas. «Las mujeres siempre vivieron y trabajaron unidas; eran comunidad», trasladó durante su intervención, reivindicando el valor de una memoria construida colectivamente.

Según explica Julia, el objetivo del documental ha sido recoger esas voces con el máximo respeto posible para dejar constancia de quiénes fueron y quiénes siguen siendo las mujeres de Juviles. Escuchar, preservar y compartir sus recuerdos constituye, a su juicio, una forma de garantizar que ese legado continúe vivo y pueda ser conocido por las generaciones futuras.

El resultado es una obra coral que trasciende el valor documental para convertirse en un reconocimiento público a quienes, durante décadas, sostuvieron la vida del municipio desde espacios tradicionalmente invisibilizados. Un homenaje que devuelve protagonismo a las mujeres de Juviles y que deja como patrimonio del pueblo una memoria compartida destinada a perdurar en el tiempo.

«Este año he recorrido carreteras estrechas y empinadas. He viajado no solo por el territorio, sino también por el tiempo.

Y allí, al fondo de los años, me encontré con Juviles.

Un pueblo pequeño, quizá el más pequeño de toda la provincia. Un pueblo protegido por las montañas, los barrancos y los valles que lo abrazan.

No está escondido; está cuidado.

Como deben estar las cosas hermosas.

En invierno viven aquí apenas un centenar de personas. Y nueve de ellas han venido, semana tras semana, durante tres meses, para compartir conmigo la memoria del pueblo y la memoria de sus mujeres.

En un lugar como este no encontraremos grandes protagonistas individuales, porque aquí las mujeres siempre vivieron y trabajaron juntas. Se conocían, se ayudaban, compartían saberes, esfuerzos y cuidados. Eran comunidad.

Trabajaban desde la mañana hasta la noche. En la casa y en el campo. Con los animales, con la tierra, cuidando de hermanos, de padres, de hijos e hijas. Cocinaban, limpiaban, escardaban, sembraban, recogían la cosecha, quitaban malas hierbas y también piojos, regaban las matas y alimentaban muchas bocas.

Son mujeres de ayer y de hoy.

Mujeres que dejaron la piel, la sangre y los huesos sobre esta tierra.

Mujeres que calentaron los hogares, criaron a sus hijos e hijas, cultivaron los campos y, mientras trabajaban, cantaban nanas para dormir a quienes venían detrás.

Durante estos tres meses me he dedicado, sobre todo, a escucharlas.

A recoger sus palabras con el mayor respeto posible y a entrelazarlas para dejar constancia de quiénes son y de quiénes fueron las mujeres de Juviles.

He seguido las huellas de su memoria.

He intentado atrapar al vuelo sus recuerdos para dejarlos plasmados en este documental, con el deseo de que otras personas puedan escucharlos, emocionarse con ellos… y seguir sus huellas».

Julia Ruiz Carazo. 

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