¿Sabías que en julio se conmemora el «Día del Beso Robado»? Para Igualdad Granada, esta conmemoración es una oportunidad para detenernos y reflexionar sobre el significado del consentimiento y el respeto.
¿Sabías que en julio se conmemora el «Día del Beso Robado»? Para Igualdad Granada, esta conmemoración es una oportunidad para detenernos y reflexionar sobre el significado del consentimiento y el respeto. Durante mucho tiempo, la expresión ‘beso robado’ se envolvió en un halo de romanticismo, como si la sorpresa pudiera sustituir al consentimiento. Sin embargo, el caso del beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso cambió para siempre esa conversación en España. Lo que algunos intentaron reducir a un gesto de euforia quedó finalmente reconocido por la Justicia como un acto sin consentimiento, recordando que el contexto, la intención o la celebración nunca pueden sustituir la voluntad de quien recibe ese beso. La Audiencia Nacional confirmó en 2025 la condena por agresión sexual al considerar probado que el beso fue impuesto y no consentido.
Quizá ha llegado el momento de dejar de hablar de «besos robados». Porque un beso no se roba: se comparte. El afecto no pierde espontaneidad cuando pregunta; al contrario, gana en respeto. La verdadera intimidad nace cuando ambas personas desean el mismo gesto, en el mismo momento y con la misma libertad.
Lo ocurrido con Jenni Hermoso trascendió el ámbito del deporte. Fue un punto de inflexión que abrió un debate social sobre los límites, el consentimiento y las relaciones de poder. Nos recordó que el respeto no admite excepciones, ni siquiera en los momentos de mayor euforia colectiva.
Tal vez la mejor forma de conmemorar este día sea desterrar la idea romántica del «beso robado» y reivindicar otra mucho más sencilla y mucho más humana: los besos más bonitos nunca son los que se toman sin permiso, sino los que se dan porque ambas personas los desean.
En este sentido nos hemos dirigido a las voces expertas, las que están en contacto con la ciudadanía especialmente en verano, con las fiestas, festivales y encuentros y hemos entrevistado a Sara Hernández De Pablos, terapeuta ocupacional y sexóloga. Sara forma parte de la Asociación de sexología ‘Deslenguando’ que ofrece en el Catálogo de Igualdad de la Diputación de Granada el servicio de Punto Violeta: El puntazo de la fiesta. Un recurso que previene las violencias y agresiones sexuales o LGTBIfóbicas y promueve la salud sexual en entornos festivos o eventos. Además de otros talleres donde se analizan nuevos modelos de masculinidad y formas de relacionarnos más igualitarias, cuidadosas y libres de violencia. Así como aspectos relacionados con la sexualidad entendida como un aspecto más que debe abordarse desde el respeto y de forma saludable.
Estamos hablando con una de las integrantes de la asociación Deslenguando. Ya hemos tratado anteriormente el protocolo violeta con otras expertas ¿Cómo definirías tú misma la labor que realizáis en estos espacios?
Sara: Nosotras gestionamos tanto un Punto Violeta como un Punto Arcoíris, que es la parte específica para el colectivo LGTBI, en nuestra propuesta ‘El Puntazo de la fiesta’, centrada en la prevención de violencias en general. En los entornos festivos, donde el alcohol y otras sustancias favorecen la desinhibición, salen a la luz muchos comportamientos que a veces sería mejor guardarse en casa. Actualmente, estamos poniendo un esfuerzo especial en la prevención de la sumisión química. Queremos concienciar que la posibilidad de experimentar este tipo de violencia, que puede dar como resultado que personas que están perfectamente bien, a los diez minutos estén inconscientes o arrastrándose por el suelo, evidencia una necesidad urgente de intervenir en este aspecto.
Me llama mucho la atención que vuestro punto no sea el típico puesto pasivo de reparto de folletos, sino que es muy activo y lúdico ¿Qué herramientas utilizáis para interactuar con la gente?
Sara: Convertimos nuestro Punto Violeta en un lugar divertido donde la gente incluso hace cola. Trabajamos para que ‘El puntazo de la fiesta’ sea un sitio chulo, divertido, donde te apetece venir aunque estés de fiesta, te llevas algo aprendido seguro y encima estamos haciendo que seas consciente de lo que está pasando a tu alrededor. Utilizamos una ruleta con actividades eróticas, un pasapalabra y un bingo de mitos. Por ejemplo, sacamos una bola con una frase y los participantes deben decir si es verdadera o falsa, lo que nos sirve para desmontar mitos sobre la genitalidad o el tamaño. A través del juego, introducimos de forma liviana conceptos fundamentales como el consentimiento y el deseo, explicando que sin deseo no se va a ningún lado y que el consentimiento es algo que no se puede forzar. Además, como incentivo, siempre les damos algo útil como preservativos, lubricantes, tapavasos o pulseras que detectan sustancias en la bebida.
Queremos sumar en la prevención activa contra la sumisión química en entornos festivos con estas herramientas que distribuimos de forma estratégica, especialmente a personas con perfiles considerados más vulnerables, con el fin de dotarlas de medios de autoprotección ante situaciones de riesgo que han ido en aumento en las fiestas. Y si en algún momento tú has pedido una Coca-Cola y notas algo distinto en el cuerpo, te has mareado o tú has consumido una droga porque has decidido consumirla, pero no te estás sentando como habitualmente te sienta, te proponemos venir con nosotras que te echamos una mano, que estamos en contacto con el servicio sanitario y que vamos a vigilar qué es lo que te has tomado y cómo salir de la situación sin mayores daños.
Si alguien se cuestiona la preparación de quienes atienden estos puntos ¿Cuál es la realidad de vuestro equipo en cuanto a formación?
Sara: Seré sincera: a veces los ayuntamientos buscan pagar lo mínimo y contratan a técnicos con formaciones muy básicas en igualdad. Sin embargo, en Deslenguando, las diez integrantes somos sexólogas con un máster oficial universitario, que es una formación superior. Esto nos permite abordar las situaciones desde un punto de vista mucho más neutro y profesional. Además, tenemos perfiles base muy diversos: contamos con psicólogas, trabajadoras sociales, una matrona —que es clave para resolver dudas sobre anticoncepción y embarazo— y yo misma soy terapeuta ocupacional. Mi perfil, por ejemplo, me hace estar muy atenta a la accesibilidad y a las personas con discapacidad o problemas de salud mental, que son colectivos muy vulnerables en estos entornos.
¿Cómo reaccionan los diferentes perfiles de personas que se acercan al punto? ¿Es difícil romper el hielo?
Sara: Las chicas jóvenes suelen localizar el punto rápido, pero a veces necesitan que yo sea la que las salude primero para que se animen a entrar. A los chicos los «enganchamos» con desafíos sobre cuánto saben de sexo, y les encanta participar. En las fiestas de pueblo, que son más intergeneracionales, vienen muchas familias. Para los niños, adaptamos las dinámicas con juegos de afectos y diversidad familiar. También atendemos a mujeres mayores; a las que creen que por tener la menopausia su sexualidad ha terminado, les explicamos que siguen teniendo derecho al placer. Esto es vital para la prevención de la violencia, porque si una mujer se empodera y sabe que su cuerpo sigue valiendo, tendrá más capacidad para decir «no» a una pareja que intente obligarla a algo que no desea.
La juventud nos pide muchísima información sobre ITS, enfermedades de transmisión sexual porque están muy perdidos. A veces se sorprenden al saber que la gonorrea, por ejemplo, también puede estar en la garganta y que por eso existen los preservativos de sabores. Aprovechamos esas dudas para hablar no solo de prevención de riesgos o embarazos, sino también de buenos y malos tratos en las relaciones y de diversidad corporal.
¿Qué piensas del efecto del caso del beso de Rubiales? ¿Qué impacto real habéis notado?
Sara: Ese caso fue un giro importante porque ocurrió en televisión pública y frente a todo el mundo. Aunque se intentó romantizar llamándolo «beso», fue un acto sin consentimiento aprovechando una situación de superioridad. Lo que logró este suceso fue visibilizar que la violencia sexual no es solo una violación con penetración, sino que incluye tocamientos o besos no deseados. Muchas víctimas, al ver el respaldo social masivo hacia Jenni Hermoso, dejaron de sentirse solas o «exageradas». Les dio el valor para decir: «Si esto que le ha pasado a ella está mal y la gente la apoya, lo que me pasó a mí también fue una agresión y puedo hablar de ello sin que se rían de mí». Ha sido un proceso de confirmación y empoderamiento social muy necesario.
Punto Violeta de la Diputación de Granada
La Delegación de Igualdad y Corresposabilidad de la Diputación de Granada tiene disponible para quien lo requiera un recurso de prevención y sensibilización sobre violencia sexual en el ocio nocturno. El objetivo es que hombres y mujeres, chicas y chicos disfruten de la fiesta, de la noche, en condiciones de igualdad, prestando especial atención a la prevención de agresiones sexuales y promoviendo comportamientos de respeto y apoyo a las víctimas, pues desde la Institución Provincial queremos trabajar de la mano de los ayuntamientos para mejorar las relaciones afectivo sexuales y fomentar el respeto y la igualdad en nuestro territorio.

Además se ofrece recursos itinerantes para los ayuntamientos que lo soliciten. Este año hemos provisto de material a Huétor Tájar, Las Gabias, Churriana de la Vega, Carchuna-Calahonda, Láchar, y Lanjarón.
Nuestro objetivo es que chicas y chicos, mujeres y hombres, en definitiva, disfruten del ocio en condiciones de igualdad, prestando especial atención al respeto y a la solidaridad, desde la prevención. Con este material queremos contribuir a que desaparezca la imagen mental de que “en la fiesta todo vale”, e interpelar a la población en general a actuar y situarse contra las agresiones sexuales.
Porque todas las personas tenemos que disfrutar de manera conjunta de la fiesta, sin padecer ninguna forma de agresión ni de acoso sexual.