Igualdad en Granada

El camino hacia la autonomía: la integración laboral tras la violencia de género

Susana Ruiz y Patricia Rico, responsables de la asesoría laboral de la asesoría laboral de la Unidad de Información a las Mujeres (UIM).


Entrevistamos a Susana y Patricia, responsables de la asesoría laboral de la Unidad de Información a las Mujeres (UIM) que transforma el empleo en una herramienta de libertad para víctimas de violencia de género en la Granada rural

La Unidad de Información a las Mujeres (UIM) es un servicio especializado de la Diputación de Granada de atención telefónica, con el número 669534402, que nace para combatir la invisibilidad de las dificultades de las mujeres rurales en los temas relacionados con la Igualdad.

En el entorno rural,  factores como la dispersión geográfica y el estrecho control social pueden dificultar la ruptura del silencio ante situaciones de desigualdad o violencia de género. El UIM tiene como objetivo lograr resultados tanto a medio como a largo plazo, entendiendo que la problemática de una mujer rural suele ser compleja y requiere un abordaje completo y soluciones integrales. Por lo tanto, también trabaja ofreciendo asesoramiento técnico en este sentido a las instituciones locales y asociaciones de esos municipios. 

Una de las “patas” del servicio es el asesoramiento en materia laboral. Para muchas mujeres que han sobrevivido a la violencia de género, el acceso a un empleo no es solo una necesidad financiera, sino el pilar fundamental para reconstruir su identidad. Susana Ruiz Salvatierra, orientadora laboral con experiencia en colectivos vulnerables, y Patricia Rico Muñoz, psicóloga con más de 20 años de trayectoria en la atención a mujeres, están al frente del servicio de asesoría laboral de la Unidad de Información a las Mujeres de la Diputación de Granada, para dar este servicio a las mujeres víctimas de violencia de género de cara a “reconectarlas con el mercado laboral”.

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Susana Ruiz Salvatierra, orientadora laboral, y Patricia Rico Muñoz, psicóloga, forman parte de la Unidad de Información a las Mujeres de la Diputación de Granada,
Un punto de partida: La desconexión del mercado

El perfil de las usuarias, según las expertas, suele ser el de mujeres que han estado “anuladas laboralmente toda su vida o gran parte de la misma” y que, tras años dedicadas al cuidado de sus hijos e hijas, se encuentran “muy perdidas y desconectadas” de la realidad profesional. El proceso de la UIM comienza con una atención telefónica donde se analiza su formación, disponibilidad y entorno geográfico para diseñar una estrategia personalizada.

Uno de los mayores obstáculos es la obsolescencia de sus habilidades. Según explican las expertas, muchas cuentan con formación antigua que ya no tiene “validez en el mercado laboral actual”, especialmente por las “bajas competencias digitales”, un factor común que hoy representa una barrera crítica para acceder a cualquier puesto y que se da con mucha mayor frecuencia en zonas rurales. 

La intermediación: Abriendo puertas

El programa no se limita a la elaboración de currículos; la labor de intermediación con las empresas es clave. Susana destaca su trabajo en afinar a qué empresas puede interesar cada perfil de los que atienden, y también detectar la mejor receptividad de las empresas según los perfiles profesionales proporcionados por el servicio técnico social. 

Esta mediación permite que mujeres que de otro modo serían descartadas logren pasar a los procesos de selección en sectores como la limpieza, el comercio o la hostelería, que son los que mayor demanda presentan para este perfil de baja cualificación, y también para otros. Además de trabajar en seguir adquiriendo competencias para otros perfiles más cualificados. 

“Cualquier pequeño logro es una victoria”

Para el equipo, el éxito no se mide solo en contratos indefinidos; el éxito se mide paso a paso, ya que tras una autoestima devastada, “el simple hecho de ir a una entrevista de trabajo ya es un logro”. La falta de autonomía económica es una de las barreras principales que mantienen a la mujer dentro del ciclo de violencia. Conseguir un empleo no es solo una necesidad financiera, sino una herramienta para recuperar su identidad: la autonomía financiera proporciona también una independencia emocional; disponer de un salario propio permite a la mujer tomar decisiones sin depender de los recursos controlados por el agresor.

Recuerdan casos de éxito rotundo en este tipo de asesorías laborales, como el de una usuaria de Cullar Vega en otro proyecto similar, que lleva trabajando entre siete y ocho años en la misma empresa y sigue mostrando su agradecimiento por el apoyo y el seguimiento.

Actualmente, el servicio de la UIM de la Diputación de Granada atiende a 53 mujeres de la provincia que se enfrentan, además de a las barreras descritas, a retos adicionales como la falta de transporte en zonas rurales, lo que convierte temas referidos a la movilidad como el carné de conducir en una herramienta de independencia casi tan valiosa como la formación misma.

La independencia económica como meta

El objetivo final de la asesoría de la UIM, según Susana y Patricia, trasciende lo laboral. Para una víctima de violencia, aseguran, tener un salario propio es el paso definitivo hacia la libertad. Como señalan, “si no tienes independencia económica, es muy difícil hacer tu vida independiente”. La independencia económica es el engranaje que permite transformar la vulnerabilidad en una vida plena, autónoma y con bienestar, rompiendo el silencio que a menudo se prolonga durante décadas en entornos rurales

Para aquellas que están en este proceso, las expertas ofrecen tres claves: reciclarse profesionalmente, tener disponibilidad y, sobre todo, mantener una actitud positiva: “Con estas herramientas, el camino hacia la recuperación emocional y económica se vuelve, finalmente, más transitable”.

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